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LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE LAS SMART CITIES: EL PLAN NACIONAL DE TERRITORIOS INTELIGENTES | Robert Álvarez Sastre

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Titulo el presente artículo deliberadamente refiriéndome al reciente proceso institucional en el que entraran las ciudades inteligentes a través del nuevo Plan de Territorios Inteligentes (PNTI). Un instrumento necesario para seguir avanzando en el proceso de smartización de ciudades y territorios, pero que conlleva unos riesgos que le son inherentes y que voy a intentar esbozar en el presente comentario.

Me interesa de entrada matizar que, en mi opinión, lo que ha enriquecido y enriquece tanto el anterior Plan de Ciudades Inteligentes como el nuevo Plan de Territorios Inteligentes es el diálogo que ha existido entre los agentes que los han hecho posibles. Creo que ambos instrumentos han evidenciado que no se puede partir de construcciones teóricas para hablar de los servicios que se prestan en las ciudades, ya sea desde la política, el derecho, la economía o cualquier otra disciplina. Para iluminar y aportar realmente nuevas ideas se ha de partir necesariamente de lo contingente, de lo que sucede en las ciudades; pero no sólo desde el aspecto práctico, sino añadiendo los fenómenos que han acaecido en nuestro país en el último quinquenio. Me refiero, obviamente, a las experiencias que han venido de la mano de la compartición de opiniones a través de las Redes municipalistas y de la coordinación y apoyo que, de modo muy efectivo, en forma de ayudas ha partido del Estado y que ha contribuido a crear un modelo de éxito en el ámbito internacional.
En muchas ocasiones, y esta es una de ellas, la organización de las ideas parte del diálogo y de la participación espontánea para su resolución. En el caso de la smart city es paradójico ver que la configuración del modelo se ha ido enriqueciendo por las aportaciones de todos los actores y luego ha venido su explicación y construcción teórica. Anteriormente la prestación de servicios en las ciudades no seguía este patrón. Se partía de una configuración modélica dirigida por el Estado, que se plasmaba en leyes y planes, en la cual las ciudades eran simplemente ejecutantes de lo que previamente se había dispuesto.

Haciendo un paralelismo, si el urbanismo fue capaz de construir un modelo eficiente fue porque siempre partió de la realidad, de la contingencia, y a posteriori el derecho, la economía, la sociología y la arquitectura se hicieron cargo de explicar y elevar a categoría un modelo sincretizado, pero siempre partiendo de los casos acaecidos y de la experiencia y problemas vividos.

Igualmente, en el caso de las smart cities la autoorganización ha supuesto diálogo, sorpresas y fracasos, y en definitiva autoaprendizaje para luego poder construir el modelo y los estándares. De haberse seguido un plan previamente trazado no se habría llegado al punto en donde actualmente estamos. Las ciudades se han erigido en laboratorios vivos de proyectos y nuevas experiencias y relaciones con la tecnología para solucionar las prestaciones de servicios de siempre de forma más eficiente y sostenible. Ello ha contribuido no sólo en una mejora en su prestación, sino también a ofrecer nuevos servicios que añaden una mejor calidad de vida personal y social.
La experiencia ha demostrado que el mejor plan es ir avanzando a corto plazo e ir creando el modelo a partir de un diálogo plural y práctico. Ahora que está tan de moda el taoísmo, podríamos afirmar que el seguir el flujo de las cosas ha resultado claramente positivo.
No se puede dudar a estas alturas que el modelo nacional ha sido muy creativo y, en mi opinión, tiene actualmente un punto de inflexión muy smart en el PNTI, al que, si se sigue en la senda, seguro da lugar a un subsiguiente Plan en unos años que establezca un modelo todavía de mayor evolución. Hay que dejar fluir las experiencias que deriven del mismo y aprovechar lo que se produzca, para dar la siguiente vuelta al paradigma. Los Planes para que realmente sean útiles y aporten valor han de tener una fecha de caducidad que obligue a una necesaria renovación del modelo.

La construcción de las ciudades del futuro sin duda pasa, como siempre ha sido así, por dar el mayor bienestar posible al ciudadano y favorecer la mejor calidad de vida, pero no se puede partir exclusivamente de ese objetivo final para diseñar la construcción de las smart cities. La tecnología tiende a tener un valor propio en sí misma, no sólo nos está ayudando en la construcción del modelo, sino que nos indica cómo debe de ser y cuáles son los requisitos y modos de actuación necesarios. Las TIC nos indican cual ha de ser el paradigma del futuro. Nuestro trabajo, cada vez más, es corregir la dirección de los avances tecnológicos hacia un mejor calidad de vida.

A mi modo de ver lo positivo del PNTI es que sincretiza el estadio actual de las ciudades y territorios nacionales y se aporta una dirección común en donde incidir y unas actuaciones priorizadas y conjuntas. Pero como en tantas cosas existen luces y sombras que creo hay que tener presentes.

Partiendo de los resultados y experiencias obtenidos en el Plan de Ciudades Inteligentes (2015), el PNTI se estructura tres ejes de acción: “Acciones Territoriales”, “Acciones de Soporte” y “Acciones Complementarias”.

Las llamadas “Acciones Territoriales”, tienen el siguiente desarrollo: Objetos internos, 5G, Laboratorio Virtual de Interoperabilidad, Territorios Rurales Inteligentes, Turismo Inteligente, y Servicios Públicos 4.0.

Las “Acciones de Soporte” se clasifican en: Impulso a la normalización, Actuaciones de carácter Internacional, Gobernanza del Plan Nacional, Comunicación y Difusión y Capacitación y Formación.

Finalmente, las “Acciones Complementarias” se desarrollan en los siguientes puntos: IoT para la prestación de servicios (privacidad y seguridad) en Territorios Inteligentes y Movilidad en Territorios Inteligentes.

El PNTI entiende superado el estadio en donde lo que primaba era el desarrollo de las plataformas de ciudad. Si bien intelectualmente creo que puede considerarse como ya algo asumido por los operadores municipales, no creo que sea todavía un nivel logrado por las diversas ciudades que aspiran a ser smart city, ni mucho menos es ya algo plenamente digerido y consolidado como modelo prestacional. Hay diversas velocidades y diversas formas de actuación de las plataformas de ciudad. En modo alguno se puede hablar de un modelo único y realizado. Por no decir de que no sólo los territorios están desprovistos de tecnología que les permita avanzar, sino que hay distintas velocidades en los modos de prestación de los servicios y, claramente, hay ciudades que todavía los atienden por verticales más o menos desarrolladas, en función de los recursos con que han de afrontar sus obligaciones.

Por otra parte, el pasar de un modelo en donde la creatividad de los desarrollos estaba radicada en las ciudades, a un modelo que responde a una estrategia nacional, no deja de tener sus pros y sus contras. Evidentemente, la planificación nacional puede ser más eficiente en trazar una estrategia conjunta, pero pierde la espontaneidad y la creatividad que han ido aportando las ciudades al modelo global. A la par puede suponer un direccionamiento de las actuaciones que mengue las decisiones que partan de la autonomía local en beneficio de una uniformidad que no siempre es deseable.

Las diferentes Redes de ciudades que existen en España, junto con el buen trabajo que ha venido realizando la FEMP, han creado un valor propio al modelo nacional que lo ha hecho merecedor de elogios y reconocimiento internacional. Se ha partido durante los pasados cinco años de una generación espontánea de modos de prestación de los servicios que por vía del intercambio han generado una gran creatividad e interés inusitado hasta la fecha.

No por ello, en su estrategia centralizadora, pierde valor la apuesta ministerial de dar un giro más hacia el modelo tecnológico que se intenta instaurar. Es loable el esfuerzo que desde el Ministerio se intenta instaurar como fuente de creación de empleo y de crecimiento económico.

El PNTI tiene virtudes en sí mismo que lo hacen merecedor de elogio. Un punto importante es el desarrollo tecnológico que se pretende con los llamados Objetos Internos de Ciudad. Punto fuerte que puede dar lugar a una nueva forma de prestación de servicios más a la carta y de una mayor y mejor sostenibilidad. La tecnología avanza rápidamente y el poder contar con una ciudad mucho más sensorizada necesariamente debe ayudar a tener mejores diagnósticos y resultados más eficientes. El intercambio ingente de datos y la efectiva implantación del 5G es una carrera que empieza ahora y que puede reportar en el futuro grandes logros.

En cuanto a los Destinos Turísticos Inteligentes aunque abunda una vez más en el sector turístico como fuente de riqueza, no por ello el esfuerzo deja de merecer una valoración positiva. Mantener la nación en una de las posiciones primeras del mundo en turismo, hace necesario que se mejoren los destinos actuales y que se potencien en sus diferentes valores a fin de obtener un turismo de mayor calidad y sostenible. Hoy en día hay ciudades que comparten por igual su espacio entre residentes y turistas lo cual genera tensiones sociales y un mayor consumo energético, entre otros problemas que deben abordarse urgentemente.

También acierta el PNTI en cuanto a la despoblación de territorios en España. Siempre el crecimiento de las ciudades ha venido de la mano de la despoblación de los entornos rurales. Mantener en ellos un nivel de prestación de servicios eficientes y que permitan vivir en condiciones tecnológicas similares a sus ciudadanos es un derecho que hay que proteger y fomentar.

En cuanto a los Servicios públicos 4.0 son una consecuencia de la implantación de “plataformas de ciudad”. La interrelación y asociación de datos debe aportar un valor añadido en sí mismo y avanzar hacia la unificación de modelos de prestación. Cuanto más converja el modelo más fácil resultará mejorarlo y aumentar su potencial.

Una vez analizado el PNTI en su conjunto y más allá de los puntos someramente tratados, como conclusión decir que el PNTI es un buen paradigma hacia donde debemos andar en los próximos años. Pero dependerá en buena medida su correcto desarrollo de que se apoye en su gestión por las estructuras de Redes y Asociaciones de ciudades existentes y que incluso se potencien como entes participativos, tanto en la gestión del PNTI como en la formulación de ideas y proyectos que ayuden, aún mejor si cabe, a los propósitos que se intentan alcanzar. Sería fácil y poco deseable caer en un modelo de excesiva centralización que apagase las luces de la creatividad y espontaneidad que han presidido por una vez la prestación de servicios de forma inteligente y cooperadora en nuestro país.

 

Robert Álvarez Sastre.
Abogado urbanista y ambientalista

About Robert Álvarez Sastre

Robert Álvarez Sastre es abogado urbanista y ambientalista, con amplia experiencia pública y privada en Agenda 21 local y gestión ambiental: ruido, contaminación atmosférica, evaluación impacto ambiental, movilidad, telefonía móvil, autorizaciones ambientales, residuos, agua y contaminación de suelos.Máster en Derecho del Medio Ambiente y con postgrados en urbanismo, medio ambiente y administración local en diversas universidades y escuelas, es especialista en urbanismo: elaboración del planeamiento, gestión urbanística sistemática, licencias urbanísticas, disciplina urbanística e información urbanística.Actualmente es Vicepresidente de la Sección de Derecho Ambiental del ICAB y Secretario de la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI)Linkedin: Robert Álvarez SastreTwitter: @BobSastrees abogado urbanista y ambientalista, con amplia experiencia pública y privada en Agenda 21 local y gestión ambiental: ruido, contaminación atmosférica, evaluación impacto ambiental, movilidad, telefonía móvil, autorizaciones ambientales, residuos, agua y contaminación de suelos.Máster en Derecho del Medio Ambiente y con postgrados en urbanismo, medio ambiente y administración local en diversas universidades y escuelas, es especialista en urbanismo: elaboración del planeamiento, gestión urbanística sistemática, licencias urbanísticas, disciplina urbanística e información urbanística.Actualmente es Vicepresidente de la Sección de Derecho Ambiental del ICAB y Secretario de la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI)Linkedin: Robert Álvarez SastreTwitter: @BobSastre

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