Urban Living Lab

Plataforma abierta y transdisciplinar de reflexión sobre el territorio, la ciudad y sus ciudadanos.

HONG KONG, APUNTES SOBRE UNA CIUDAD VERTICAL | Lara Pérez-Porro

Facebooktwitterby feather

Hong Kong es vertical. Aquí, incluso los muertos descansan en edificios de varias plantas a modo de “cementerios verticales”.

from Lugard Road

from Lugard Road

En toda la región de Hong Kong, que comprende New Territories, Kowloon, Hong Kong island y las islas circundantes, viven más de siete millones de personas. En Hong Kong island, la mayor parte de la población se concentra en la cara norte habitando una estrecha franja de terreno entre las colinas y el puerto. Incluso la superficie ganada al mar no es suficiente para aliviar la densidad a veces oprimente de esta ciudad. Esta característica se traduce en un paisaje de rascacielos omnipresentes por toda la ciudad creando un bosque de estrechas agujas de hasta más de 50 plantas que se pierden entre las nubes. A esto se suman los bloques de apartamentos que se levantan ante ti como murallas pixeladas por diminutas celdas-apartamento. Colmenas gigantes que podrían dar cabida a toda una pequeña ciudad de provincias. Un ejemplo es el complejo de vivienda pública conocido como Wah Fu Estate que aloja a más de 26.000 habitantes.

Wah Fu Estate

Wah Fu Estate

La ciudad crece en vertical y se desarrolla en niveles. Decido dar un paseo y subir a lo más alto, The Peak, esperando disfrutar de esas vistas espectaculares sobre la bahía de las que me han hablado tanto. Me hago la valiente, desestimo el tranvía y preparo mi ascensión a través del parque natural de Lung Fu Shan. Lo que prometía ser un tranquilo paseo se convierte en un trekking nivel avanzado a través del bosque tropical. Olvidé que Hong Kong es vertical y la mitad del recorrido se plaga de escaleras interminables. Afortunadamente, todo esfuerzo tiene su recompensa y al llegar a Lugard Road el paisaje y la ciudad a mis pies me dejan en estado de embriaguez.

Esta zona de villas y mansiones rodeadas de vegetación exuberante emana exclusividad.

Antiguamente, estas cumbres se reservaban a los británicos: los residentes chinos no estaban permitidos, con la excepción de aquellos que formaban parte del servicio. Hoy siguen destinadas a los más acaudalados, aunque los hongkoneses pueden acudir a pasear por alguno de los numerosos caminos y parques naturales. Mientras la especulación no acabe con ello.

Ya hay en marcha un proyecto para establecer en una de las antiguas villas un hotel de lujo que está levantando las iras de los ciudadanos. El tráfico de coches, clientes y proveedores sería totalmente incompatible con los estrechos accesos que llevan a la cima y probablemente acabaría con la tranquilidad del que se acerca a disfrutar de la naturaleza. Porque esta es otra de las bondades que ofrece Hong Kong, la naturaleza, muy cercana y accesible para todos, a pie, en tranvía o en ferry. Las colinas y las innumerables islas que pueblan la bahía posibilitan una vía de escape al bullicio y el ritmo frenético de la ciudad.

Ritmo que se acelera en las zonas más bajas y cercanas al puerto, donde se mezclan los malls comerciales repletos de lujosas marcas internacionales con los mercados callejeros donde todo gotea, pringa o huele. Barrios como Wan Chai plagados de neones, pubs con olor a cerveza y strippers conviven con los modernos rascacielos de la City financiera, sede del banco HSBC y el Bank of China, esa torre de cristal diseñada por el arquitecto Ieoh Ming Pei, de depuradas líneas geométricas aunque algunos opinen que su imagen es agresiva.

Gloucester Road

Gloucester Road

Rótulos a veces más grandes que la fachada que los sujeta, cables y anuncios luminosos por todas partes marcan un ritmo trepidante que no se refleja precisamente en el andar poco apresurado de la masa. Este es quizás uno de los fenómenos que más pueden sorprender a los que procedemos de Europa, las grandes acumulaciones de gente y el control que por motivos de seguridad se ejerce sobre ellas. Incluso en las zonas más céntricas de la ciudad, las aceras son estrechas y no pueden asumir el caudal de peatones que las inunda. En algunos tramos, el recorrido está delimitado por vallas que impiden el salto a la calzada obligándote a frenar y caminar al ritmo de la masa. Se genera así una retícula peatonal concreta y específica, de código cerrado que da poco pie a la espontaneidad propia del vagabundeo. Retícula de la cual forman parte las pasarelas elevadas que separan tráfico rodado y peatonal en varios niveles dando forma a un paisaje de pasos en voladizo, escaleras y ascensores que me trasladan a la escenografía de Metrópolis.

Puedes recorrer kilómetros por estas pasarelas, cubiertas y bien iluminadas que te llevan de un edificio a otro sin pisar la calle, siempre atravesando algún que otro centro comercial, convirtiéndose en una trampa perfecta para el potencial consumidor. Los límites entre exterior e interior se difuminan, y pasarela y mall se fusionan en un recorrido continuo de luces y escaparates que incitan, en todo momento, al consumo. El consumo es uno de los motores de Hong Kong. El consumo y el dinero. En Hong Kong se trabaja incansablemente para ganar dinero y consumir.

pasarelas en Connaught Place-low

pasarelas en Connaught Place

Este estilo de vida, no sé si llamarle filosofía, da lugar a un paisaje urbano atiborrado de reclamos publicitarios. Hay vallas, rótulos, luces y neones por todas partes. Las marquesinas de los autobuses son más un mensaje publicitario que elemento urbano: la ausencia de bancos donde sentarse me hace reflexionar si es por falta de necesidad o para no cortar la imagen del anuncio en cuestión. Cada centímetro de esta ciudad es un estímulo que te invita al intercambio comercial  –al fin y al cabo ésta es una de las razones de ser de la ciudad–. En este sentido, el concepto de urbe como punto de  intercambio de ideas, oportunidades y mercancías se muestra aquí en todo su esplendor. Pero no es oro todo lo que reluce.

Causeway Bay-low

Causeway Bay

Para entender la complejidad de Hong Kong hay que considerar la historia de China, íntimamente ligada al desarrollo urbano de la ciudad. La elevada densidad de población es fruto, en parte, de las oleadas migratorias procedentes de China, motivadas por acontecimientos históricos como la revolución cultural china, entre otras. Otro factor a tener en cuenta, éste más reciente, es la apertura económica promovida por Deng Xiaoping. Así, Hong Kong ha ido creciendo como puerto comercial y plaza financiera pero, a la vez, se ve aquejada de una gran escasez de vivienda, la escalada del precio por m2 y la patente desigualdad económica. Proyectos de vivienda pública como los Estates, iniciados a finales de la década de los 50 quisieron poner remedio. A pesar de ello, a día de hoy,  la vivienda sigue siendo una de las grandes preocupaciones de los residentes en Hong Kong, agravada por la especulación inmobiliaria, promovida por los poderosos landlords con la connivencia de las autoridades.

ganando terreno al mar-low

ganando terreno al mar

El suelo es uno de los mayores, si no el más, preciado recurso natural de esta región y las grandes familias que acumulan terreno, a la vez que inversiones en servicios y en el negocio inmobiliario del retail y la vivienda, se convierten en una oligarquía que gobierna en la sombra. El tratado de retorno firmado con China en 1997 no hará más que agravar la situación si no se toman medidas para mitigar las desigualdades y, por el contrario, se limitan a aprovechar el jugoso pastel que suponen los miles de chinos procedentes de Mainland dispuestos a consumir. Por ahora, el paisaje se coloniza sin freno de torres y grandes bloques de apartamentos, cada vez más diminutos y a precios más desorbitados, o de macrocentros comerciales que ponen en peligro la tradición del comercio a menor escala.

Gage street market-01

Gage street market

Política, economía y diseño urbano van siempre de la mano, pero más aún en Hong Kong: un claro ejemplo de cómo landlords y banqueros pueden llegar a erigirse en falsos arquitectos y  urbanistas para dar forma, primando sus intereses, a una ciudad que tiene por delante grandes retos, entre ellos la anexión a China.

Vista nocturna Central

Lara Pérez-Porro, Junio 215 para Urban Living Lab

Todas las fotografías son de Lara Pérez-Porro.

About Lara Pérez-Porro

Arquitecta, diseñadora y persona. Actualmente vivo entre Madrid, Barcelona y cualquier lugar que me ofrezca un proyecto interesante. Mi experiencia abarca desde la arquitectura, el diseño de interiores, exposiciones o mobiliario así como escultura, intervenciones artísticas, señalización y diseño de entornos urbanos, buscando siempre una aproximación artística que resalte el carácter y la identidad de cada proyecto. Esta flexibilidad es el resultado de nueve años trabajando en el equipo de Javier Mariscal. Un estudio multidisciplinar que trabaja el diseño en todas sus facetas y cuyo espíritu es “primero sorprender, después fascinar y finalmente convencer”. Entender las ciudades y vivirlas es una de mis pasiones, viajar y escribir sobre ellas una afición. Nada mejor que un espíritu viajero y alma de nómada para practicar las dos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Información

Artículo publicado el 12/06/2015 por y etiquetado , , , , , .

colabora

Esta plataforma está abierta a la colaboración de cualquier persona o organización interesada en la investigación sobre el territorio y los entornos urbanos.
escríbenos en urbanlivinglab.net@gmail.com

archivos

Social Media

Visit Us On TwitterVisit Us On Facebook

Twitter

Visit Us On TwitterVisit Us On Facebook